La evolución de la educación y el impacto que ha ejercido Internet
Resulta difícil hoy día concebir la educación sin pensar en Internet pero, ¿ha sido realmente beneficiosa la revolución digital en este campo? Bien sabemos que los estudiantes necesitan utilizar instrumentos digitales para la realización de sus deberes o para buscar información. Pero no todo son ventajas, pues aquellos alumnos que no tienen acceso a internet se ven perjudicados en este aspecto. Esto es lo que se denomina brecha digital.
La educación antes y después de Internet
La educación ha cambiado en los últimos tiempos. Hace treinta años, aproximadamente, los materiales que se empleaban en los colegios eran el cuaderno, el libro y los lápices. Si querías buscar información para hacer un proyecto, consultabas los atlas o las enciclopedias, tochos que encerraban casi todo el saber necesario para hacer dichas tareas. Sin embargo, con la llegada de Internet, todo cambió. Un abanico de posibilidades se abrió camino, tanto para alumnos como para profesores. Al principio fue difícil adaptarse y desconocíamos hasta qué punto iba a influir la tecnología en la educación, pero poco a poco comenzamos a ver y a aprovechar todas las ventajas que Internet brinda.
En la actualidad, es muy común que los alumnos necesiten un ordenador para completar sus tareas, bien para buscar información, bien para mandar el propio trabajo. A propósito de esto, cabe destacar que el uso de Internet en la labor docente se ha convertido en un elemento imprescindible. Proyectar un vídeo explicativo en clase, la creación de un blog digital o la realización de actividades interactivas con el ordenador son algunas de las posibilidades que el cuerpo docente tiene para complementar su labor.
Ventajas y desventajas del uso de Internet en los colegios
En septiembre de 2023 tuvo lugar la Semana del Aprendizaje Digital de la UNESCO. A lo largo de las diferentes jornadas se abordaron temas relacionados con la educación y con el uso de internet. Entre ellos se trataron las ventajas y desventajas de su uso.
Al comienzo de la pandemia generada por el COVID-19 la educación dio un giro de 180º, cambiando nuestra concepción de la educación para siempre. Las clases se impartían por videollamada y las tareas se mandaban por plataformas digitales. Por una parte, esto implicó que los docentes tuvieran que formarse en tiempo récord para proporcionar a los estudiantes todos los instrumentos necesarios para que pudieran continuar con su aprendizaje. Por otra parte, los estudiantes tuvieron que adaptarse a esa nueva dinámica.
Las ventajas de todo esto resultaron en los mecanismos que a día de hoy siguen integrados en la educación, desde el empleo de plataformas digitales como Google Classroom, para dividir las asignaturas y enviar las tareas, hasta el uso constante del ordenador y el proyector como materiales de apoyo. Todo esto provocó que los docentes ampliaran sus posibilidades para adaptarse a las necesidades de los alumnos.
Por ejemplo, en aquellos estudiantes en los que prima un aprendizaje visual, los profesores podrán apoyar sus lecciones con imágenes, infografías o vídeos. Esto se aplica también a aquellos alumnos que aprenden más rápido si la información llega de manera acústica, pues con la visualización de vídeos o de podcasts les será más fácil comprender. Es por eso que la contribución de Internet en este aspecto ha sido muy beneficiosa.
Cabe recordar que la Agenda 2030 plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que el cuarto es el de Educación de Calidad, entre cuyos objetivos está el de la inclusión de todo el alumnado y el de la formación digital. Por lo tanto, el uso correcto de la tecnología e internet en las aulas favorece la consecución del nombrado objetivo.
En cuanto a las desventajas podemos encontrar varias. La más destacable es que no todos los alumnos tienen acceso a Internet o a un ordenador. Por ello, no podemos presuponer que sí lo tienen y, como docentes, no podemos asignar como obligatoria una tarea que requiere de un ordenador o de Internet, porque estaríamos perjudicando a una parte del alumnado. Además, están las propias dificultades personales que cada uno afronta a la hora de acercarse a Internet. Entender cómo funcionan los programas básicos, las plataformas educativas, la búsqueda de información verídica o la escritura en el ordenador, conforman algunos de los obstáculos que los alumnos deben enfrentar a la hora de realizar tareas digitales.
¿Es mejor la educación ahora?
Establecer si la educación actual es mejor que la de hace unos años es difícil, pues son muchos los parámetros que debemos tener en cuenta. No obstante, nos centraremos en el relacionado con el tema que nos ocupa: Internet.
Como te habrás dado cuenta hasta ahora, las ventajas y desventajas son múltiples. En la educación actual prima la idea de la inclusión y la equidad, por lo que su objetivo es ser universal: adaptarse a cada alumno según sus circunstancias y capacidades personales. De este modo lo recoge la actual ley de educación, la LOMLOE. En este aspecto sí podemos considerar que la educación de ahora es mejor.
Sin embargo, hay ámbitos en los que quizá hemos sido perjudicados. En la actualidad, los alumnos están acostumbrados a que se lo den todo hecho, por lo que se esfuerzan menos en aprender o en trabajar porque saben que, con un click en el ordenador, van a encontrar lo necesario para completar una tarea, o incluso conseguir una ya hecha. Esto se aplica a todos los ámbitos, desde buscar el significado de una palabra o traducirla en otro idioma, hasta copiar-pegar la información de un tema y enviarla como resolución del trabajo.
¿Qué se puede hacer al respecto?
Nuestro sistema de educación actual se enfrenta a grandes retos. En la era de Tik Tok e Instagram el personal docente, además de enseñar los contenidos de las materias, tiene que formar a los alumnos para que manejen Internet y para que disciernan qué información es verdadera. Este hecho es extremadamente difícil ya que a veces tienen que competir contra el influencer de turno que, por acumular seguidores, parece ser quien está en lo cierto, cuando realmente no es así.
Entonces queda de tu parte decidir si toda esta revolución digital resulta, o resultará, favorable para el alumnado presente y futuro.



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